La anatomía estudia la estructura de un organismo y la fisiología estudia sus funciones. La organización es una de las características más importantes de la estructura corporal. Incluso la palabra organismo, usada para designar un ser vivo, implica organización. Los niveles de organización progresan desde el menos complejo (nivel químico) hasta el más complejo (nivel de organismo).

Se considera que las células son las unidades «vivas» más pequeñas de estructura y función en nuestro cuerpo, éstas se agrupan en tejidos, los tejidos en órganos y los órganos en sistemas.

El sistema tegumentario (piel, pelo, uñas) es clave para la supervivencia, su principal función es la protección. El sistema esquelético (huesos, ligamentos y articulaciones) es un armazón móvil que constituye el soporte rígido del cuerpo cuyas piezas sirven de palanca para la tracción de los músculos. El sistema muscular está constituido por músculos que permiten el movimiento corporal.

El sistema nervioso, tanto central como periférico, permite la rápida comunicación,  integración y el control de los órganos corporales. Es el gran director de orquesta. El endocrino está constituido por glándulas que segregan hormonas (hipófisis, epífisis, páncreas, suprarrenales…) y comparte las funciones con el sistema nervioso de una forma más lenta y duradera.

El aparato cardiovascular con su corazón, arterias, venas y capilares se encarga de transportar oxígeno, dióxido de carbono, nutrientes, hormonas. El sistema linfático e inmunitario nos protege de gérmenes y toxinas.

El aparato respiratorio (nariz, faringe, laringe, tráquea, bronquios y pulmones) permite el desplazamiento del aire al interior de los alvéolos. El aparato reproductor, el femenino junto con el masculino, garantizan la supervivencia de los genes de los individuos.

El aparato digestivo (boca, faringe, esófago, estómago, el intestino delgado, el intestino grueso, recto y ano) nos permite asimilar los nutrientes y eliminar los deshechos. El aparato urinario (riñones, uréteres, vejiga urinaria y uretra) filtran la sangre y crean orina con los deshechos.

Todos estos sistemas están constantemente en funcionamiento realizando sus quehaceres, constantemente regulándose, ajustándose, relacionándose. Cada sistema toca su partitura y todos juntos suenan como una sinfonía continua y afinada, en equilibrio, en armonía, lo que conocemos como salud. Es labor de cada quién atendernos, en este caso que nos ocupa a nivel corporal, porque claro, esta armonía y este equilibrio son el resultado de ciertas condiciones. ¿Cuáles?, de forma general a saber: alimentación nutritiva, actividad adecuada, descanso reparador.

En cada sesión de Reflexología Podal incidimos en cada uno de los sistemas corporales, lo que contribuye a mantener esas óptimas condiciones que permiten que la sinfonía de nuestro cuerpo suene afinada. Sí, en realidad para preservar la salud el trabajo es de mantenimiento, no de reparación, que también. La orquesta toca continua e ininterrumpidamente y requiere de nuestra colaboración activa para  facilitarle su labor. Es la lógica de que el mejor remedio contra el desastre es evitarlo, la mejor cura de la enfermedad es la prevención. Desde esta perspectiva trocamos la lucha contra la enfermedad por el trabajo a favor de la salud, posicionamiento cualitativamente diferente. ¡Que la música no deje de sonar!.

#Reflexología #Podal: tu aliada, tu amiga, siempre a tu favor.